2003: Una odisea postal

Hoy he ido a Correos a enviar un paquete y me ha costado la misma vida.
Llego allí y me situo en la cola de envios, y cuando ya llevo 10 minutos esperando me doy cuenta de que hay que coger número de una maquinita electronica casi oculta que han puesto nueva. Algún alma caritativa me podía haber avisado.
Pues nada, lo cogo y me vuelvo a situar al final de la cola. Otra vez a esperar.
Despues de un cuarto de hora me toca por fin, le entrego el sobre (de esos que tienen pompitas por dentro) al amable empleado y cuando lo ve me dice que porque no he puesto el destinatario y el remitente en él. ¡Y yo que se!, si es la primera vez que lo hago. Me facilita un boli para que lo haga (si, si, un boli; mucha maquinita para los números pero yo tengo que escribir a mano, no se si me acordaré de como se hacía).
A los dos minutos le vuelvo a dar el sobre para ver si por fin consigo enviarlo. Pero no, ahora me da otro papelito que también tengo que rellenar. Otros dos minutos …
A la tercera va la vencida, otra vez le doy todo y por fin continúa el proceso. Le pone unos códigos de barras, unos sellos, y ala, me pide 3 euros, después de todo lo que he tenido que pasar.
Por último me da el comprobante, el recibo y las gracias. Que menos, si he hecho yo todo el trabajo.
Salgo de la oficina y me voy lentamente hacia mi casa pensando en lo que me acaba de suceder.
Y digo yo, con lo facil que es escribir un e-mail. “Para”, “asunto”, “texto”, y darle al botón de enviar. Además es gratis y no hay que esperar colas.

2 pensamientos en “2003: Una odisea postal

  1. Jaime Irurzun

    Más razón que un santo… y luego dicen que los ordenadores son complicados 🙂
    Por cierto, ánimo con el blog, yo dentro de poco voy a crear el mío 😉

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