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¿Nuevo record guinness?

Creo que ayer batí un nuevo record guinness.
Como casi todos los días me fui de juerga por la noche, y como también viene siendo habitual, llegue sobre las 6 de la mañana a mi casa. Hasta aquí todo normal, pero si os digo que solo estuve unas 3 horas y media por ahí, os bastará que hagais un calculo mental para ver a la hora que salí de mi casa. ¿Ya lo teneis? Si, habeis contado bien, me fuí de mi casa a las 2:30 de la madrugada. Todo un record (por lo menos para mi).
La verdad es que con el calor que hace por estos lares en verano, se esta mejor en la calle por la noche. Si sigo a este ritmo me parece que me voy a convertir en un vampiro 😀

Personajes

En todos las ciudades hay personas que por su forma de comportarse llaman nuestra atención. Algunos los llaman locos, otros, incomprendidos, pero aun así, son una parte necesaria de la población.
Entre los amigos, tenemos la costumbre de bautizar a estos personajes con nombres pintorescos sacados de algún comentario hecho por ellos mismos o por su similitud con alguien conocido.
Hoy mencionaré a dos que vemos muy a menudo:
Michael Knight Podemos encontrarlo paseando de arriba a abajo por la Avenida del Ejercito, tiene cierto aire al Pozi, y de vez en cuando se para hablar con su reloj de muñequa (de ahí su nombre, parece como cuando Michael llamaba al coche fantástico).
El 25% Su historia es muy larga, por lo que solo haré una pequeña introducción. Basicamente es un individuo bohemio, ya que hemos podido verle vendiendo cuadros (de propia autoría, según dicen), pececitos de colores, y otras muchas cosas. El origen de su nombre es algo complicado de explicar, surgio cuando estaban sentados un grupo de amigos en una casapuerta. Ahí que aparecio él y se quedo mirando la bicicleta (profesional) de uno de ellos, entonces empezo a describir las virtudes de la misma con palabras muy técnicas (comento que todo lo había aprendido de una colección de revistas de ciclismo que poseía), y fue en ese instante cuando solto su famosa frase que le valio su apodo: “Esta bici ganaría un 25% con las cubiertas de marca *****.” Esto hizo gracía a mis amigos, que a partir de aquel momento comenzaron a llamarle “El 25%”

Cuentos para no dormir

Un día cualquiera, una empresa cualquiera.
12 de la mañana, los trabajadores se afanaban en sus tareas (unos más que otros), cuando de repente un ser horripilante entró por la ventana.
Todos corrieron despavoridos huyendo del ataque del engendro. Algunos se agachaban evitando sus envestidas, otros optaron por salir al pasillo con la esperanza de que se retirara pacíficamente.
5 minutos despues el ser se dio cuenta de que la mayoría habían escapado al exterior, así que decidio seguirlos. Otra vez el caos, se oían gritos de pavor. En ese momento alguien tuvo una idea y de repente todos entraron de nuevo en la oficina cerrando la puerta tras ellos.
Habían conseguido zafarse de él. Pero se les escapo un pequeño detalle, cuando llegara la hora de irse a casa, puede que les estuviera esperando afuera…

Esta historia esta basada en hechos reales. Sucedio a principios de semana en la empresa en la que hago las practicas de mi CFGS. El citado ser era simplemente un casi inofensivo avispón.
La escena fue muy divertida, sobre todo viendo correr a mi amigo ultreya ( 😀 , no te mosquees).
Hay que ver lo que puede llegar a asustar a la gente un simple bichito 😛 .

Te apetece un día redondo

Hoy estoy teniendo un día maravilloso, ojala me hubiera tomado un donut nada más levantarme. Os cuento…
07:15 Me levanto, desayuno, me visto, etc. y como me sobra algo de tiempo, me conecto a optize.es para relizar la compra de mi nueva camara digital (ya que ayer no funcionaba y no pude hacerlo).
07:50 Justo despues de realizar el pago, el Internet Explorer se queda colgado y la tienda no recibe la confirmación. Es decir, me han cobrado en el banco pero la tienda no lo sabe. Apunto el telefono de atención al cliente y me voy, que llego tarde.
08:05 Unos de mis compañeros de prácticas (el que lleva el coche) me manda un mensaje contandome que no puede venir porque se ha levantado malisimo. Pues nada, nos toca ir a buscar el coche de una chavala que siempre se viene con nosotros.
08:20 Cuando estamos saliendo del aparcamiento, se escucha como revienta una botella de cristal que algun gracioso había puesto delante de una de las ruedas. Menos mal, parece que no se ha pinchado.
08:50 Llegamos tarde, y como no podía faltar, atasco a la entrada de Cádiz.
09:30 Ya estoy en la empresa donde hago las prácticas. Arranco el ordenador con el cual trabajo, que últimamente andaba mal, pero justo hoy le da por no arrancar…….. Después de un buen rato consigo hacerlo funcionar.
11:20 Hemos ido a desayunar. Me dispongo a tomarme el cafe, pero mi mano opina lo contrario y se lo tira encima a una amiga mia. Que no, que hoy no es mi día.

De momento hasta aquí, pero desgraciadamente todavía queda mucho día por delante…

[Actualización a las 16:30]
12:30 Definitivamente, el ordenador del trabajo ha muerto. Me cambio a otro.
14:00 Hoy toca volver en autobús a casa. En el camino hacía la parada ya voy pensando que seguramente lo pierda.
14:30 Menos mal, llego a tiempo para cogerlo. Pero para que habré hablado, hay un atasco increible. Resulta que ha salido ardiendo un edificio de la avenida por donde pasa el autobús y no hay forma de pasar. Bueno, habrá que armarse de paciencia.
15:20 Ya hemos salido de Cádiz. Estamos atravesando el puente cuando de repente se desprende una pieza metalica del techo del autobus y por poco le da al conductor en la cabeza. De buena nos hemos librado.

El día continúa…

[Actualización a las 23:40]
Parece que las cosas se han calmado, quizas sea porque he estado recluido en casa toda la tarde acabando mi proyecto fin de CFGS (Ciclo Formativo de Grado Superior).
Al final también he conseguido arreglar el problema de la compra por internet.

No se porque, pero presiento que mañana será un buen día 🙂

2003: Una odisea postal

Hoy he ido a Correos a enviar un paquete y me ha costado la misma vida.
Llego allí y me situo en la cola de envios, y cuando ya llevo 10 minutos esperando me doy cuenta de que hay que coger número de una maquinita electronica casi oculta que han puesto nueva. Algún alma caritativa me podía haber avisado.
Pues nada, lo cogo y me vuelvo a situar al final de la cola. Otra vez a esperar.
Despues de un cuarto de hora me toca por fin, le entrego el sobre (de esos que tienen pompitas por dentro) al amable empleado y cuando lo ve me dice que porque no he puesto el destinatario y el remitente en él. ¡Y yo que se!, si es la primera vez que lo hago. Me facilita un boli para que lo haga (si, si, un boli; mucha maquinita para los números pero yo tengo que escribir a mano, no se si me acordaré de como se hacía).
A los dos minutos le vuelvo a dar el sobre para ver si por fin consigo enviarlo. Pero no, ahora me da otro papelito que también tengo que rellenar. Otros dos minutos …
A la tercera va la vencida, otra vez le doy todo y por fin continúa el proceso. Le pone unos códigos de barras, unos sellos, y ala, me pide 3 euros, después de todo lo que he tenido que pasar.
Por último me da el comprobante, el recibo y las gracias. Que menos, si he hecho yo todo el trabajo.
Salgo de la oficina y me voy lentamente hacia mi casa pensando en lo que me acaba de suceder.
Y digo yo, con lo facil que es escribir un e-mail. “Para”, “asunto”, “texto”, y darle al botón de enviar. Además es gratis y no hay que esperar colas.